Un grupo de delincuentes, muñidos de armas largas, borcegos, guantes y capuchas, simularon un allanamiento para cometer una rápida entradera en una casa de Ituzaingó. Aunque escaparon sin nada cuando empezó a sonar la alarma vecinal.
«Fut todo muy raro. Para mí fueron policías», acusaron las víctimas en declaraciones posteriores a la prensa. El hecho ocurrió cerca de las 20 horas del miércoles 13 sobre la calle Posta de Pardo al 1700, a pocos metros de la Av. Ratti.
Los asaltantes utilizaron un ariete similar al que emplean las fuerzas de seguridad para derribar accesos en allanamientos, lo que generó sospechas. A los golpes, rompieron el portón de ingreso de la casa familiar y entraron con el rostro cubierto, las manos protegidas y hasta medias sobre el calzado, presuntamente para evitar dejar algún rastro.
Débora, la madre de la familia y una de las víctimas, relató en TN que el ataque fue tan metódico que “no parecían el clásico ladrón”, lo que generó incertidumbre acerca de si los autores tenían algún vínculo con las fuerzas de seguridad. “Alguien les pasó el dato, pero mal”, agregó.
El episodio duró poco más de dos minutos y medio, período durante el cual los asaltantes permanecieron dentro de la vivienda mientras la familia se intentó refugiar en una de las habitaciones. Durante el robo, uno de los integrantes de la familia logró salir al techo para pedir auxilio a los vecinos y activar el cerco eléctrico.
El accionar de los ladrones no se detuvo pese al sonido de la alarma vecinal, la cual se activó simultáneamente con una segunda alarma en el interior de la casa. Solo la persistencia de ambas señales precipitó la retirada de los delincuentes, que escaparon a pie y en auto, sin mostrar urgencia ni temor a ser identificados.
Una vecina advirtió que al irse, “uno de los asaltantes saludó con la mano a uno de los vecinos”, en un gesto de absoluta impunidad, expresó indignada la mujer.
