Un drama sin respuestas: La angustia de un barrio que se hunde en Hurlingham


Un barrio con casas y calles que se hunden, peligro de derrumbe y una angustia que ya lleva casi una década sin solución.

Ese es el panorama que padecen los habitantes de un sector de viviendas del Barrio Nuevo Mitre, inaugurado en 2008 en Villa Tesei, Hurlingham.

Construido sobre una tosquera mal rellenada, el barrio presenta serias deficiencias constructivas, con paredes, pisos y techos que se rajan, calles que se hunden, cloacas que desbordan. Todo un cuadro de situación que preocupa a los “beneficiarios” del barrio y que, a 18 años de su inauguración, siguen sin ser escuchados.

El caso volvió a tomar estado público luego de un informe de La Nación+ que la semana pasada mostró imágenes de una problemática denunciada desde hace casi diez años, cuando comenzaron los inconvenientes y que en aquel momento mostraron medios como Clarín y parte de la prensa local.

Los testimonios de los vecinos en el presente ratifican lo denunciado en 2017: rajaduras del techo al suelo y caños rotos. Calles levantadas por el trabajo del suelo y columnas hundidas, habitaciones que cedieron hasta casi medio metro de la altura original.

 “Las consecuencias están a la vista. Una muy mala planificación. Levantaron casas sobre ramas, escombros y basura”, señaló el concejal de la Alianza La Libertad Avanza Julio Medina, quien consideró que "acá hay riesgo de vida. Es estar al borde de una tragedia".

El informe también mostró el acto oficial con el que la entonces presidente de la Nación, Cristina Fernández, realizaba en cadena nacional la inauguración oficial del barrio. Claro, los problemas comenzaron tiempo después. Hace diez años. Y para entonces ya no hubo cadenas nacionales ni nadie que terminara por hacerse cargo.

Las 294 viviendas formaban parte del Plan Federal, inaugurado en 2008, y que pocos meses después de que los beneficiarios ingresaron –con el compromiso de pago de cuotas mensuales al Estado a lo largo de 20 años–, las paredes de las casas se empezaron a resquebrajar, los caños se partieron por las diferencias de alturas, las calles se levantaron y muchos de los pisos y las columnas se hundieron fruto del trabajo del suelo de la tosquera sobre la que fue construido.

Además, en días de lluvia las cloacas rebalsan y las aguas servidas suben. Entonces, Clarín consultó al titular de la empresa Baud SRL, encargada de la construcción, que reconoció la situación, pero deslindó responsabilidad.

“Se realizó el estudio de suelo y una vez terminado empezaron los problemas. Ahí fue que encontramos una foto aérea de Google de 2006 en la que vimos que había habido una tosquera, algo que la Municipalidad no nos había informado”, explicó ese año Raúl Baud, dueño de la constructora, responsabilizando a la gestión municipal de entonces, a cargo del ex intendente Luis Acuña.

La compleja situación que afecta a un importante sector del barrio no es un dato nuevo. Casi veinte años de un estado de cosas que sucesivas gestiones locales, provinciales y nacionales no han podido resolver.

Ya en ese mismo 2017, el portal “Primer Plano” recogió la opinión del entonces director de Vivienda y Hábitat municipal, Luciano Hass, funcionario del sucesor de Acuña, Juan Zabaleta.

Allí Hass explicó que, en opinión de esa gestión local, las casas fueron construidas “sobre un terreno no apto”, por lo menos un sector de las tierras donde antiguamente había una tosquera, que cuando se había dejado de usar se llenó de agua “y en algún momento se rellenó porque hubo un chico que se ahogó”, de acuerdo a los textuales reproducidos por el medio.

Del mismo modo, sostuvo que se había realizado un relevamiento y presentado esa información al Instituto de la Vivienda y avanzado en un convenio con el organismo y con la Universidad de La Plata desarrollar “un estudio pormenorizado de todos los lotes para ver en dónde hay problemas específicos de movimiento de suelo y conocer qué viviendas hay que derrumbar”. 

Cuando la situación tomó estado público a partir de lo expuesto por Clarín, Primer Plano había consultado al ex jefe comunal Acuña. De acuerdo al portal, el ex intendente había asegurado entonces que “el barrio no se está hundiendo ni mucho menos”. Y que eran ocho las casas con problemas y que su gestión ya había arreglado cinco, con lo cual quedaban sólo tres para acondicionar.

En el mismo sentido, Acuña habría negado en esa oportunidad la existencia de una tosquera en los años previos a la obra.