La Policía bonaerense procedió este martes a la clausura y desalojo el emblemático boliche Pinar de Rocha tras una orden del Juzgado Civil y Comercial de Morón, producto de una causa iniciada por los herederos del dueño de esa propiedad.
Más de 60 efectivos de la Policía Bonaerense y del Grupo de Apoyo Departamental irrumpieron en el predio ubicado en la esquina de 2da Rivadavia y Brasil (Morón), casi al límite de las localidades Villa Sarmiento y Ramos Mejía.
La información que trascendió es que esta medida fue tomada luego de detectar una deuda por parte de Daniel Bellini, quien dijo ser dueño del boliche, en el alquiler del local.
La disputa estaría en torno con la anterior dueña, quien falleció, y por el cual Bellini no tendría los documentos en fecha.
«La realidad es que hay un juicio, que estamos intentando resolver. No debería ocurrir ésto, porque hay todavía cosas para resolver. Esta tierra siempre fue de alguien, pero he construido casi todo lo que está desde hace 53 años. Esto ha pasado por sociedades distintas. Pero siempre se alquiló. La dueña en su momento le dejó el bien a la persona que la cuidaba. Siempre fue una controversia porque no tenía herederos directos, pero sí familiares», indicó a la prensa el dueño del boliche, Daniel Bellini.
«La tierra la van a vender y van a tirar todo abajo», apuntó el empresario de la noche. «Cuando estuvimos cerrados por la pandemia empezaron a estudiar proyectos inmobiliarios», aclaró a los medios convocados en la puerta de su establecimiento.
«Ayer mismo el Tribunal Supremo comunicó el tratamiento a una queja nuestra. Eso impediría este desalojo», explicó.
Antecedentes penales
Bellini (76) tiene una larga historia no sólo en el rubro, sino también por actividades ilegales y por un paso por la cárcel. En 2018 la Cámara de Apelaciones de Morón le otorgó la libertad condicional, tras haber sido condenado a 16 años de prisión por el crimen de quien era su pareja, la bailarina Morena Pearson (23), ocurrido en mazo de 2008.
La Cámara de Casación ya le había rebajado la condena a 15 años, fallo que luego confirmaría la Corte Suprema de la Nación.
Para recuperar su libertad, casi siete años después, Bellini contó con el asesoramiento de la abogada feminista Raquel Hermida, quien logró ese beneficio por el supuesto parkinson del condenado y, claro, muchos contactos políticos.
Además, entre 1991 y 1994, el empresario se refugió en Paraguay con una falsa identidad, después de que se lo investigara por falsificación de dólares. En su casa de Castelar la Policía había hallado una imprenta y 25 mil billetes de 100 dólares en plena producción.
Bellini fue descubierto, tuvo que volver al país con las esposas puestas, pero la Justicia le cambió la carátula, lo que permitió que, gracias a la acusación de «tentativa de falsificación», pudiera ser excarcelado y condenado a siete años de prisión.
