Este viernes, el intendente, Pablo Descalzo, inauguró el 31° periodo de sesiones ordinarias del Honorable Concejo Deliberante de Ituzaingó. En las instalaciones del Colegio General Manuel Belgrano, reiteró viejos anuncios, sin responder ninguna de las inquietudes que hoy se dirimen en la Justicia sobre los verdaderos planes sobre Parque Leloir.
En materia de «política ambiental», el jefe comunal destacó el «Plan Estratégico Bosque Urbano 2030», lanzado hace más dos años y por el que dice haber sumado cuatro mil árboles a Ituzaingó. En aquél entonces, lo decía junto a directivos de PLAC (Parque Leloir Asociación Civil), entidad que en diciembre le clavó un amparo judicial, harto del doble discurso: por cada arbolito que se regala aparece un nuevo proyecto inmobiliario y cientos de especies desaparecen.
«La cautelar está vigente. Pero el juez (Marcelo Gradin, a cargo desde 2024 del fuero Contencioso Administrativo de Morón, que había quedado vacante) va lento. Ni siquiera le ordenó al Municipio que conteste la demanda», explicó uno de los asesores legales de PLAC. La causa fue presentada ante la aprobación, en diciembre, de otra veintena de vías de excepción a un Código de Ordenamiento Urbano que no fue homologado por la Provincia y viene siendo dribleado sin los procedimientos legales. Esto es, la convocatoria a una audiencia pública antes de sus tratamientos.
«Quieren meter más modificaciones para llevarlo a la Provincia y que se lo apruebe. Creen que con eso solucionan todo. Pero no puede haber un excepción sin participación de los vecinos en el análisis. Es lo que están tratando de evitar, no quieren contestar la demanda», insistieron fuentes de PLAC. Desde diciembre, la gestión Descalzo trató de levantar la medida cautelar que frenó las vías de excepción. Logró que el 22 de enero la Cámara en lo Contencioso Administrativo de San Martín modificara la cautelar y suspendiera solo aquellos expedientes referidos a Leloir.
Hasta aquí, el oficialismo venía imponiendo una mayoría (con aliados) en favor de cualquier gran emprendimiento que se presentara bajo el eufemismo de «proyectos urbanísticos», que bajaban directamente del Ejecutivo al HCD sin debate alguno ante la sociedad. Así llegaron supermercados, hoteles, shoppings a cielo abierto, achicando el pulmón verde de una zona «ecológicamente protegida» y que, incluso, se amplió a gran parte de Villa Udaondo en 2017.
Del mismo modo, Descalzo anunció la apertura de la «Reserva Natural Urbana Río Reconquista». El anuncio tiene al menos un década y fue licitada en 2021 por la Provincia, con intervención del COMIREC y financiamiento del BID.
Otro capítulo interesante es la Plaza 20 de Febrero, cerrada en octubre, justo después de las elecciones municipales, para construir un estacionamiento privado. A Descalzo hijo le cuesta explicar en público que la obra fue tercerizada en favor de la SA que se encargará de la obra por los próximos 20 meses a cambio de una enorme parcela en Villa Udaondo.
El proyecto ni siquiera pasó por el HCD (menos aún por audiencia pública). Se aprobó por decreto hacia fines del 2024, basándose en una ordenanza del 2015 que autorizaba ciegamente al Ejecutivo a vender o permutar tierras cedidas por el CEAMSE a la vera del Camino del Buen Ayre. Así se entregaron 70 hectáreas limítrofes con barrios privados.
«La nueva Plaza 20 de Febrero tendrá mil metros cuadrados más de espacios verdes, cien árboles nuevos y más de mil plantas autóctonas que antes no estaban y que por ser de acá, atraerán aves, insectos y polinizadores nativos, potenciando la biodiversidad», apuntó Descalzo. Militantes aplaudían. Los vecinos tienen las redes sociales para quejarse.
El intendente habló también del programa de reciclado. Reciclado de discursos: Le pidió al gobierno nacional por la fallida obra del Centro Interuniversitario de Ratti y Thorne. Un proyecto que se anunció bajo el signo de Alberto Fernández, pero que no llegó siquiera a licitarse. Lo que sí comenzó a avanzar el año pasado, en el predio contiguo (en el que se derribaron los edificios del trunco plan de viviendas del gremio telefónico en los ’90), es un country denominado «Barrio Sicurezza», que diferentes inmobiliarias de la zona se dedicaron a capitalizar con la venta de lotes.
Otro Djavú es el hospitalito. Una década antes de la inauguración del Hospital del Bicentenario (que gracias a las gestiones de Mauricio Macri, La Cámpora y Javier Milei es del PAMI y no del Municipio), la gestión de Alberto Descalzo transformó el centro sanitario heredado del viejo Partido de Morón en la calle Brandsen a 3800 en una Sala de Atención Primaria y le pusieron el nombre del primer ministro de Salud de JD Perón, el filo nazi «Ramón Carrillo».
En la campaña pasada, la gestión municipal, que había entregado el edificio a la sede regional sanitaria de PBA ubicó allí un bonito cartel de obra, muy parecido al del Centro Interuniversitario, con la promesa de que el viejo hospitalito regrese a la vida, tres décadas después de prometer hospitales públicos, siempre con recursos de Nación o Provincia.
«Vamos a construir una Unidad de Pronta Atención Municipal, que funcionará con consultorios de guardia, shock room para niños y adultos, laboratorio, radiología, enfermería y sala de observación», anunció el intendente. Entre 2015 y 2019 el centro era apenas una sala de espera, que mantenía abierta con guardia 24hs sólo para no levantar sospechas.
Por otra parte, Descalzo remarcó que el contexto social obligó a reforzar las áreas de asistencia. En ese sentido, señaló que durante el último año el presupuesto destinado a políticas sociales se incrementó en un 30%. Un datito que tal vez se pueda discutir en la Rendición de Cuentas. Por lo pronto, los últimos dos presupuestos enviados por el Ejecutivo fueron de ajuste. Una maniobra que permite achicar el déficit o usar con discrecionalidad el excedente fiscal.
